jueves, 2 de abril de 2009

Video del mes (3)

Adoro esta canción. Tanto que no veía la hora de que finalizara marzo para nombrarla video del mes. Las imágenes no son lo que mas me interesa, si no la letra... aunque todo acompaña.

Me la pasó un amigo. Poquitas palabras bastaron para entender:

El muchacho iba en colectivo y escuchó a una chica hablando con una amiga... le decía que quería un novio, y que estaba harta de los hombres. El poeta urbano pensó porqué podía estar una mujer harta de los caballeros, al punto de pedir uno distinto.

El resultado esta a la vista.


miércoles, 1 de abril de 2009

Empleado del mes

Fui elegido empleado del mes. Directamente de la mano de Conny.

¿Ustedes no entienden todo esto? Yo tampoco. Aunque ciertamente me lo esperé.

Estos meses en la librería me van a dar material para escribir una epopeya. Una que nadie va a querer leer.

Soy empleado del mes. Ahora me tengo que atener a las gastadas, a los celos, a el regalo...

Amo los regalos, vengan de quien vengan. Solo por hoy vi a un humano en Conny, pues me insinuó que (a pesar de su poco tiempo) me va a comprar algo. Espero que sea...

PD: Falta poco tiempo para el post revelador, aquel que eche luz a toda esta maraña de entradas cortitas, y que de fin, quiera dios ya, a todo esto que ya me cansó.

PPD: ¡Alberto! Estoy bien, no te preocupes. Siempre estoy a tiempo de bajarme del mundo cuando haga falta. Primero yo...

Gracias por tu preocupación.

miércoles, 25 de marzo de 2009

PERRA, PERRA INMUNDA

¡¡¡CONNY Y LA REPUTISIMA MADRE QUE TE RE MIL PARIO!!! ¡¡¡HIJA DE LA PEOR DE LAS PUTAS!!!

Ojalá que el destino no se ensañe tanto como, si pudiera, yo lo haría.

PD: Solo mi dios de turno sabe lo mucho que disfruté esta venganza. ¡SI! ¡DESPUES DE HACERLO ME SENTÍ GENIAL!

viernes, 13 de marzo de 2009

Conny, la mujer de Roberto

Hoy Conny me dijo que era prescindible. Que poco le importaba lo que pensara o hiciera, que las cosas las debía hacer a su modo (por más que fuera el peor) o me pegaba una patada en el culo. Y que si hacía las cosas como ella quería, por ahí, si se levantaba de mal humor me pegaba la patada igual, así, gratis, porque -eso sí, todavía, incluso, se lo tengo que agradecer-, ella, a pesar de mi, me aprecia mucho.

Conny hoy no utilizó ninguna de estas palabras, pero da igual. Sucede que cuando uno se acostumbra a bastardear y subestimar, olvida que el otro no es más tonto porque pensemos así. Fue eso lo que sucedió. Conny olvidó que sus lacayos pensamos hasta mejor que ella, que nuestro sentido común aún es eso, común, que su fortuna (la de Roberto) y pedestal aéreos se cimientan sobre nuestras espaldas. Que después de todo, Palito (la librería), a algunos más que otros, nos pertenece.

Si hay algo, entre todo aquello que la hace inferior a mi, que admire y deba reconocerle, es su capacidad de abstraerse de si misma. Porque cuando quiere piensa como nosotros, entra y se acomoda en nuestras cabezas y nos ataca en lo más tierno y vulnerable.

Supongo que ser “la mujer de" un librero brinda la oportunidad de que el vagaje intelectual de “la mujer de” un librero sea menos pobre. Y todos sabemos el valor del capital intelectual. Yo ahora lo estoy aprendiendo.

Textualmente, sus palabras fueron: “Les hablo a ustedes [a Nerea, que le dice "la nena esta", y a mi], que son los nuevos y que todavía no tienen nada asegurado acá (...), porque si yo veo que no cambian..., hablo con Roberto y le digo que no necesito tal empleado y listo”. Da igual, porque con ellas dijo todo lo antes escrito, quizás más.

No es que quiera sentirme peor, o quiera dar lástima. El reclamo fue a todos, a los viejos también, porque ella es así, hincha pelotas no más. Pero siento que con nosotros fue distinto: no dejo de pensar que el mensaje último y objetivo fue: “ustedes dependen de mi”, cuando nosotros (por lo menos yo) dependemos de nosotros, nunca como antes.

Pobre Conny, las cosas que le digo por mi blog. No se las merece. La mujer no tiene la culpa. La culpa es nuestra, por hacerle pensar así. Que grande mi culpa, cuando en unas semanas le diga, lo lamento, pero me voy...

PD: Conny quiere que me quede. Me lo dijo Roberto, que también quiere que me quede, ¡hasta me felicitó!, algo, para mi, insólito. Resultó ser que soy más eficiente de lo que pienso. Esto sin agrandarme. Pobre Conny.

PPD: Sí, hoy fue un día de mi&da.

PPD*: Siempre quise decir/escribir "prescindible", justo ahí en el inicio del blog. Perdón por el error. Ya lo corregí.

jueves, 26 de febrero de 2009

Popurrí

¿Alguien se acuerda de la palabra “trolo”? Por dios, juro que no volveré a ser tan vulgar y escribir algo así por acá. Pero de repente me acordé. Para mi audiencia española (amigo Albert: yo sé que soy un canalla por no firmar tu blog, pero apenas cumplo por ahora con mi necesidad vital de escribir para mi), esa es la manera peyorativa algunos de tratar-nos.
No sé. Creo que nunca me dijeron algo así (¿porque vivo en Mar del Plata y no en un pueblo?). Quizás alguna vez, jugando. Hasta yo la he dicho, jugando claro. Pero agrediendo, calificando, nunca. Y no es que no se use (usaba). Era la palabra predilecta de la época de mis padres, que sí era ofensiva: leyendo unos cursos del J P Feinmann, encontré que había gays asumidos-a-medias (era todo lo que podían), que en las décadas del '60 y '70, además, se volvían peronistas. Y el peronismo tenía como fin hacer un partido de todos, no importara de donde vinieran. La oposición decía que el movimiento estaba lleno de maricas, y los peronistas no tardaron en afirmarlo. Mas: había un cántico que rezaba “los putos con Perón”, algo que entusiasmaba a la “muchachada”, pues hablaba de inclusión, y no ofendía, todo lo contrario; puto era con cariño, no existía la palabra alegre.

El sábado fui al cumple de Yésica, mi amiga. Cansado, con Gabo, llegué a su casa muy tarde. Apenas un par de horas. Tomamos mucho. Comimos una mierda (es que no quedaba nada). Nos fuimos al toque, pues no podíamos salir a bailar como el resto.
Gabo se vino a casa a dormir un par de horas, e irse a su trabajo. Mis papis no estaban; solo mi hermano, que acababa de llegar.
Llevé el colchón al living para que durmiera él, mientras yo lo hacía en el sillón. Cómo dormimos será un misterio, pues estábamos re calientes, y no podíamos hacer ruido.

Siendo sincero no dormimos mucho: a él se le deslizaban mucho las manos hacia el sillón, y yo no las evitaba. Incluso cuando estuve a punto de conciliar el sueño, se le ocurrió acariciarme la cara, y ya no logré dormir. Al rato le sonó el despertador y le pedí un coche.
Quedé solo. Contemplando el amanecer. ¿Por qué será que ya no puedo dormir como antes? Abandoné el sillón y me fui a bañar. Agarré un gorro que estaba en el suelo y lo tiré hacia la cama. En el trayecto se llevó puesto mi reglo de san Valento, un perfume. Que se calló. Que se estrelló. ¿Así comenzaba el día? Evidentemente, pues:
-Esperé el colectivo media hora (el castigo a los herejes como yo es trabajar un Domingo);
-Me tuve que hacer cargo de la maldita caja registradora;
-La gente se empecinó en dejarme sin cambio;
-Mis compañeras me dejaron literalmente solo, sin cambio, sin entender nada...;
-Las tarjetas de crédito se trababan;
-El botón de la caja estaba roto, por lo que improvisamos una solución con una lapicera;

-Muy bruto yo, apreté demasiado fuerte la lapicera, tiñendo de negro a Roca's y Sarmiento's por igual, más los comprobantes de las tarjetas.
Dios no es tan malo como ustedes creen: ese día Conny fue al turno siguiente, por lo que no la vi.

Muy bondadosamente, este muchacho me agregó a su lista de “Blogs amigos”, toda una sorpresa para mi (ahora me explico el esporádico flujo de “celebrities”). En cuanto lo conozca más, próximamente él en los míos.

Les dejo una foto que adoro (por fin, la oportunidad).

jueves, 19 de febrero de 2009

El cine y yo

Adoraría adorar el cine. Seguro lo adoraría. Adoraría entenderlo. Y por supuesto, ver películas, criticarlas. Pues no ocurre ni uno ni lo otro. De las pocas películas que vi en mi vida, un gran puñado fueron de mi agrado. Y al momento de decir: “esta película me gustó, ha de ser buena”, me di cuenta, por los demás, que por muy poco podía llamarse película, y que no era nada buena. A mi solo me había gustado.

Es una lástima. Es como sentirse fuera del círculo más común. Y hay tantas buenas películas (tantas también que se me pasan de largo). Si supiera, tan solo si supiera...

Esta sería mi lista (para empezar):

La boda de mi mejor amigo
Hannibal
Eva Perón (la del guión de Feinmann)
Maria Antonieta
Esperando la carroza
Kill Bill II
Another gay movie

Ni criterio para ordenarlas. Ni omitirlas. Mi fuerte es otro.




PD: Apropósito, si no se les pone la piel de gallina con este video, allá ustedes


domingo, 8 de febrero de 2009

Visible

Ser visible es un concepto que incumbe a la diversidad sexual (no estoy de acuerdo con eso de preferencia ni elección ni nada que connote voluntad: a mi nadie me preguntó si quería o no ser gay... es verdad que hace poco, entre conocidos, salió el tema de una teórica “vacuna”, una suerte de solución si muchos estudios más confirmaban que esto de ser o no ser se daba por cambios físicos en el cerebro por cuestiones biológicas y culturales en la primera infancia y bla bla bla..., yo, como todos, dije que no me pondría ninguna vacuna; simple: no voy a regalar a nadie 21 años de maltrato y dolor, y ni uno de los muchos que me aguardan de alegría).

Visible significa que “si te invitan a una cena, podés ir con tu pareja, y que cuando hablás de él o ella no necesitás controlar cada artículo, o armar la frase sin usar el masculino o el femenino” (pág. 27, Diario crítica, 08feb09).El tema lo recojo de un artículo del diario de hoy en alusión a una nueva primer ministro de un país europeo: la mujer fue elegida como dios manda, y por los medios extranjeros los nativos descubrieron que era lesbiana. Para sorpresa de muchos, a nadie le importó. Para más sorpresa, en ese país, nadie quiere saber. Y no se trata de hacer la vista gorda... simplemente a nadie le importa -literal-, algo que cuesta interpretar. No lo voy a interpretar yo ahora, así que volvamos más cerca. ¿Por qué cuesta tanto intentar ser visible? No hablemos ni siquiera de serlo.

Desde hace tiempo que evito cada vez más hablar por los grandes grupos, como si yo fuera su traductor. Últimamente me limito a considerar muy humildemente (si, como escucharon) una teoría personal, excusándome de antemano si me equivoco. En respuesta humilde, diría que se trata de perder lo mucho que se ha conseguido: armonía familiar, estabilidad laboral, amigos (espero que no una pareja :S)... cosas todas importantes que descansan sobre la gran ilusión que creamos en nuestros valores creados: nuestra familia cree que somos felices, por lo tanto ellos son felices; nuestro jefe cree que somos “normales”, por lo tanto nuestra recíproca relación es normal; nuestros amigos creen que somos como ellos, y, cual paradoja, nos tratan como a ellos. Y el rollo viene cuando, naturalmente, no podemos sostenerles más esa ilusión (porque siempre es por ellos... ¿por ellos?), y nos acusan de mentirosos, se pelean con nosotros, inventan una excusa y nos echan del trabajo o nos dejan de lado. Todo por no haber hablado a tiempo.

Quizás haya expuesto subjetivamente (muy) mi punto de vista. La cuestión a todo esto es que las decisiones que tomamos son personales, y por muy estúpidas que muchas de ellas nos puedan parecer, cada uno que las toma algo de inteligencia tendrá, y en su escala de valores habrá establecido prioridades (antes que nada respeto, si es que lo pedimos)... después de todo soy yo el primero que dice que en esta vida venimos a aprender, algunos más que otros. En fin.

Particularmente no me avergüenzo de nada. Iría de la mano con mi pareja por la calle pero tengo miedo a ser agredido (un miedo casi casi injustificado, pues nadie es tan valiente para decir al otro en la cara: no me gusta lo que hacés; a lo sumo un grupito de adolescentes (o de pobres miserables [pobres no de plata, y por miserables quise decir otra cosa]) que gritan al escapar cosas como “putos”, pero sin identificarse). Lo gritaría a todos, como si a alguien le importara, pero me ata al silencio el hecho de que mi papá no lo sepa de mi boca (esta es mi situación dificil, quizás algún día la comente): yo creo ser muy claro con él, no dejarle dudas, pero el tema explicitamente nunca lo hablé, y sería un terrible bajón enterarse por terceros. Mientras tanto, si preguntan (gentes que no conozcan a papá), no digo nada más que la verdad (por algo preguntan, ¿no?). Después de todo, ¿hay algún problema?, y no levanto el dedo acusador ni amenazo a nadie, simplemente expongo una pregunta que evitamos y postergamos LGBT, héteros, chicos, grandes, blancos, negros... ¿hay algún problema?

PD: si tuviera la costumbre de poner etiquetas a mis entradas, esta tendría la de “exorcizando demonios”.