A E. Quinto Gabriel S. no se le ocurrió nada mejor que dejar las cosas en claro. Me parece perfecto. Me dijo que quería ser sólo mi amigo, para poder salir adelante, algo así dijo. Y aunque no lo compartí me pareció bien. Le dije (y esto debe ser lo único verdadero que dije) que yo lo quería y quería que él estuviera bien y que si eso lo hacía sentir así para mi estaba todo OK. Colgamos el teléfono. Se supone que hoy nos veríamos. Hoy lo emborracharía con alguna mezcla que inventariamos y lo haría decir algunas verdades. Así habíamos quedado por teléfono un minuto atrás. Pero le envié un mensaje diciéndole que mejor nos veamos otro día. Supongo que fue lo mejor; de otro modo, ¿lo hubiese soportado? Y ayer tuve un día de mierda. Gente hincha pelota con reclamos acordes; los dueños que estaban encima mío y hasta el más estúpido de sus hijos que me enseñaba algo. Ya hacia el anochecer me distraje un poco. Me puse a pensar en lo único bueno, nuevo, rubio y gay que me pasó desde que empezó todo esto (yo ya no estaba de novio), me reí un poco y así terminé mi jornada laboral. Pero hacia el final empecé a darle fuerza a mis sentimientos. Terminé con un dolor de panza importante, que me duró hasta esta tarde, tanto el odio, el enojo y la tristeza que tenía. Supongo que Gabriel leerá esto. No me importa, aunque quisiera que no volviera por este lugar. Se me nota desde lejos que estoy enojado, despechado y tengo un puñado de sentimientos que no encuentran aún su lugar. El tiempo lo arreglará todo, solo espero no cometer muchos errores en lo que dure ese tiempo. Gabriel es una persona importante para mi, y pase lo que pase siempre quedará en mi memoria lo mejor que hemos vivido. No pienso en la idea de perder ni la posibilidad de frecuentarlo aunque sea como amigo, pero, ¡entiéndanme!, me siento mal, y no quiero verlo ni oírlo por un tiempo. Si hay algo que hablar, seguro que sí, será en otro momento, más adelante, espero que en unas semanas. No ahora.
Abi ayer estaba mal. Conny la había hecho poner de mal humor canalizando su represión y angustia interna sobre la pobre Abi.
Abi es delgada, morocha (me trae a la memoria a Fabiana, mi amor platónico de la secundaria), tiene unas piernas que me recuerdan a mi mamá y la cola de pocas chicas. Es simpática, me hace reír. Ayer me dijo que era lento, la miré y se rió, y me dijo que quizás ella era demasiado rápida. Nos reímos más. A veces pienso que exagera. Cuánto quisiera que ya fuera así de putísima, porque es la impresión que quiere dar, muy liberal. Realmente quisiera que así fuera… siempre amaré esa libertad.
Parece frágil, pero ha de ser más fuerte que yo. Tenemos la misma edad, pero desde el principio pensé que tenía por lo menos diez años más. A veces se le nota, eso de ser pendeja aún se le nota.
Abi tiene “marido”; a diferencia de Marina (que también tenía uno, un nene de pecho 10 años menor al que no le pudo robar un hijo) convive con él. Ellos se escaparon de un pequeño pueblo, de su monotonía, de su mente cerrada. Ahora parecen felices. El le lleva comida caliente todos los días a la hora de la cena. “Qué le das a cambio que te trata de esa manera”, le pregunté riéndome, “Ni te imaginas”, respondió, y nos reímos.
Fue Abi la primera persona en saber de mis problemas con Gabo. Ella pareció percibirlo, y cuando se lo dije en la escalera me dio un abrazo. Valoro mucho esas cosas.
Abi y Marga charlan bastante. No pueden estar peleadas ocho horas diarias seguidas. Por eso hablan bastante. Pero también tienen muchos encontronazos. Diferencias, qué se yo. Marga es tan especial. Tiene ese nombre tan único, una gran herencia de su madre, que si no lo eligió lo permitió, y eso es mucho.
Hace unos días hablábamos de tribus urbanas. Tamara, que esta en el turno anterior, me dijo que ella (misma) es Hard Core (una chica que anda en skate y escucha música de ese estilo). Y a mi se me ocurrió preguntar qué era un hippi hoy en día. Coincidimos todos en que ya no existen, que por lo menos no los podemos ver. Sin embargo yo no estuve seguro de eso. Yo pienso que Marga es hippi, es su esencia.
Margarita esconde vivos ojos verdes con unos anteojos un poco gruesos. Tiene el pelo largo castaño claro, pero se lo aclara y juraría que es rubio; lo deja siempre suelto, libre. Su manera de vestir es particular, es genial, no podría describirla. A pesar de vivir presa de sí misma (cada día menos), Margarita está condenada a la liberta eterna. Si fuera un pájaro sería una paloma, si estuviera en el campo tendría flores enganchadas al pelo. Marga siempre llora, no lo puede evitar. Tiene un novio, el amor de su vida, que tampoco puede evitar: pelean bastante pero están hechos el uno para el otro.
Ella tiene una historia de vida un poco complicada; no me corresponde a mi contarla. Lo importante es que hoy tiene la oportunidad de cambiarla, y está a punto de hacerlo. Le deseo lo mejor.
Ezequiel es mi otro compañero. Ambos compartimos ese nombre. Tiene 25 años, la altura perfecta (169 cm), medio morocho, medio pelado, medio gordito, super carismático (a mi no me gusta, pero no quiere decir que sea feo, en absoluto). Un hombre responsable, sale con la más responsable del turno de la mañana. Se nota que se quieren mucho (y es lógico, aún no llegaron al año juntos). Su persona me atrae. Siempre necesito hablar con hombres, pero en la librería todos saben que soy gay y a veces, todavía pienso que a algunos eso les debe incomodar. Con Eze hablo bastante. A veces lo dejo tranquilo por eso, porque creo incomodarlo. Parece, sin embargo, que no es así pues cuando estamos sin hablar él me busca conversación. Eze es muy agradable, me encanta ver la manera en que hace cuentas, no se le escapa nada. Una vez hablamos de mi idea loca de dedicarme a la acuariofilia. Le dije cuántos huevos podían poner una pareja de peces, y a cuanto se vende cada pez. Me dijo que haríamos negocios juntos, pues agarró la calculadora y llegó a la cifra de 500.000 pesos por año. Como nos reímos. Es un grande Eze, otra persona a la que estimo mucho y le deseo también lo mejor en sus proyectos (pareciera haber armado toda su vida).
Es difícil pensar cómo en un clima tan hostil, tan cargado de cosas negativas, de sus dueños… pueda rescatar cosas como estas.
Hubiese querido que esta fuera una entrada pícara, una broma del día de los inocentes… me atrasé para ello…
Tenía que darme cuenta ahora que la vida no era del color de los labios de mi amante favorito.
Hace un puñado de días (¿realmente tan pocos?) dejamos en claro con Gabriel qué era lo que sentíamos y cómo lo sentíamos. Descubrimos que no era lo mismo, peor, que era mutuo, que coincidíamos en las mismas y extrañas fantasías y temores, y que ya era hora de replantear lo que antes era para siempre. Con Gabo, mi querido, mi amor, el hombre al que siempre querré pase lo que pase, decidimos decir basta y terminar con casi veinte meses de amor.
Se acabó. El amor de amantes se acabó. Pero nació el fraternal, uno quizá más puro, más libre, ese no acabará.
Ahora estoy solo. Me siento solo. Se que puedo ver a Gabo todos los días, que me llamará a diario y que si quiero perderemos nuestras noches por teléfono, pero estoy solo. También sé que las cosas no cambian mucho, una relación como la nuestra no termina de un momento a otro, que todavía no le he dado el último beso.
¿Que si lo extraño? Muchísimo, más que antes. Y hasta más lo quiero, pero sabemos muy bien que mejor así.
A mi amor, al primero, al más grande, al más lindo, al mejor... lo mejor. Te estaré siempre agradecido y siempre te amaré.
Tenía planeado un aburrido post sobre mi aburrido Año Nuevo (eso me pasa por poner muchas expectativas). Lo dejo de lado, por el bien de todos.
Desperdicio mi espacio en la web para mostrarles un video que ya se vio en otro blog (en muchos, seguro), y que yo encontré hace poco. Me he vuelto adicto.
Aquí la letra (continúo estando en contra del Imperio, pero como no comulgo con ninguna de las interpretaciones castellanas online y la verdad que no estoy como para hacerla yo, se las dejo en inglés… no es muy difícil, y si buscan la traducción pueden entender de qué viene). ¡Fuck you para todos! Y besitos.
Fuck you
Look inside, look inside your tiny mind,
then look a bit harder
Cause we' re so uninspired
so sick and tired, of all the hatred you harbour
So you say it's not OK to be gay
well I think you're just evil
You're just some racist, who can't tie my laces
Your point of view is medieval
Fuck you (fuck you)
Fuck you very very much
Cause we hate what you do and we hate your whole crew
So please don't stay in touch
Fuck you (fuck you)
Fuck you very very much
Cause your words don't translate and it's getting quite late
So please don't stay in touch
Do you get, do you get a little kick out of being small-minded?
You want to be like your father
it's approval you're after
Well that's not how you find it
Do you, do you really enjoy living a life that's so hateful?
Cause there's a hole where your soul should be
You're losing control a bit
And it's really distasteful
Fuck you (fuck you)
Fuck you very very much
Cause we hate what you do and we hate your whole crew
So please don't stay in touch
Fuck you (fuck you)
Fuck you very very much
Cause your words don't translate and it's getting quite late
So please don't stay in touch
Fuck you, fuck you, fuck you
Fuck you, fuck you, fuck you
Fuck you
You say you think we need to go to war
Well you're already in one
Cause it's people like you
That need to get slew
No one wants your opinión
Fuck you (fuck you)
Fuck you very very much
Cause we hate what you do and we hate your whole crew
So please don't stay in touch
Fuck you (fuck you)
Fuck you very very much
Cause your words don't translate and it's getting quite late
So please don't stay in touch
Para las fiestas me gusta estrenar ropa. Por ahora, clásico: algo rojo para Navidad, algo blanco para el Año Nuevo.
Ayer me fui a dar un mini paseo para comprar algo. Primero por un local de ropa interior (no me gusta el otro nombre del rubro de estos comercios). Pregunté por un boxer que estaba en la vidriera. El pibe que atiende (que si no es gay tengo que llevar mi radar al taller) me dijo que era de niño (jajajaja), y yo, tratando de no parecer tan pelotudo, le dije que quería uno corto… El chico busco un poco, y terminó por mostrarme unos que me encantaron. ¡Los había de todos los colores del arco iris! Y eso no era lo mejor… lo bueno era que son más cortos de lo que esperaba, casi casi un slip, pero boxer…
-Mini boxer-, me corrigió la belleza de vendedor.
Y me llevé uno, amarillo canario. En casa me lo probé y me di cuenta que son los mismos que usa Maxi Diorio y todos los striper’s de Pin Up. Feliz.
También me compré “lo que tenía que comprar”. La prenda blanca me queda pendiente (excepto por otro boxer de ese color, que voy a estrenar también el 31 y que tenía pensado para un pantalón blanco), pero compré tres remeras, una de ellas roja con lunares de colores en el frente. Cuando me la puse se la mostré a mi mamá… y enmudeció.
-¿Qué pasa? ¿No te gusta?-; respondió que sí, dubitativamente y ante mi insistencia me dijo con timidez…
-Es un poco femenina…
Creo que con mamá nos estamos empezando a entender.
PD: En realidad no es femenina (siempre tengo la sensación de que, por este blog, me presento al mundo como Oyi Junco. Por eso aclaro); solo que… creo que mi mamá no se acostumbra a verme vestido de otro color que no sea el negro o gris.
Hoy vino un cliente a la librería (sí, volví a trabajar allí... ya sé, no me digan nada), un hombre muy mayor era, con una vitalidad que no le correspondía. Dejaba de hablar sólo para respirar, y obvio… no escuchaba. No recuerdo cómo se dio la conversación (el monólogo), acaso una mención absurda sobre Zulma Lobato y Ricardo Fort. Terminamos hablando (habló solo él) de la sin razón de que los “maricones"* (recuerden siempre que era octogenario) se casaran en el Obelisco (¿?). O en el contrasentido de que en Argentina hicieran un funeral a un boliviano (no sé a quién se refirió exactamente), o sus desdichas en New York por hablar inglés londinense (sory man) o cuando casi lo trompean en México cuando le dijo a un compadre que el ron era mejor que el tequila (aunque fuera sin querer queriendo). De todas formas nos quedamos en su “asquito” a los maricones. Me recalcó varias veces que él no era homofóbico, pero “qué necesidad de besarse en público” porque “en la dictadura esto no sucedía”, ¡ah!, pero “¡si sos tan chiquito vos!” y mirá, “ya te enojaste, porque me dijiste usted" (risas del abuelo), porque efectivamente le dije usted. Fue todo muy raro. También nos comentó, así, de la nada, que los maricones no se hacen, nacen (cosa que comparto), que no porque te violen te haces puto, dijo, y también nos contó que el novio de su hermana, allá cuando planeaba el último terodáctilo, lo violó a los cinco años… Todo muy bizarro, como sacado de Crónica TV, porque debo sumarle su amaneradísimo tono de voz y su afectado movimiento de manos, en cuya derecha llevaba un anillo sacado del arcón de la abuela (de la suya), con piedra de cuarzo rosa en forma de huevo grande incrustada…
Por primera vez no me puse mal, incluso me divertí. Estos son los típicos manotasos de ahogado de la sociedad reprimida-represora: ya nada les queda más que lo que siempre tuvieron, argumentos sin fundamentos.
"En todos los asuntos poco importantes el estilo, no la sinceridad, es lo esencial. En todos los asuntos importantes el estilo, no la sinceridad, es lo esencial"
Soy Gustavo y vivo en Mar del Plata. Tengo 24 años, un novio a la distancia, una familia más distante aún, y una vida con la que comprendí, ahora, que no sé qué hacer con ella. ¡Ah! Vivo solo, pero hasta diciembre nomás. Este blog nació hace más de tres años y fue para otra cosa. Tuvo varios fines. Casi lo di por perdido. Siempre trato de volver. A veces tengo éxito. ¿Respondo su pregunta?