jueves, 24 de junio de 2010

Mi hermano, el boludo

Pasaban en la tele un homenaje a Carlos Gardel, en el aniversario de su muerte. En un momento escucho que el avión en el que iba “chocó” con otro y de allí el trágico accidente.
Siempre creí que había muerto en el aire, no que su vuelo jamás había despegado.
La miré a mi mamá y le pregunté si sabía esto; es de ella de quien creo haber obtenido mi falsa visión del hecho. Y me dijo que sí.
-¿Cómo? ¿Vos lo sabías? ¡Viví 24 años de mi vida equivocado!-, dramaticé.
Y mi hermano, con su tono y mirada despectivas, acaso las únicas que tiene, dijo al pasar:
-Ah! Como si al año de vida entendieras algo.

Una cosa es contarlo, otra vivirlo. Mi hermano es el ser más infradotado que me tocó conocer alguna vez: él no escucha, él no mira. Las opiniones de los demás no sólo no tienen el más mínimo valor. Sólo su palabra y pensamiento son los correctos, nadie hace las cosas bien, excepto él. Para mi hermano la gente que le lleva la contra simplemente debe morir, y de la peor manera. La familia de esta gente también. Ningún sufrimiento opacará el suyo.
Mi hermano es una persona que da lástima; su entrecejo no tiene otra expresión que la del asco y la bronca, y esto es SIEMPRE. Él se refleja en mi, pero la percepción que obtiene es el opuesto negativo, y él lo sabe. No soporta la felicidad ajena, la odia.
Luego de saber que soy gay nunca más lo escuché hacer un comentario al respecto. Pero yo sé que siente odio, odio a si mismo por ser hermano de un gay; ni siquiera es conmigo aunque sienta vergüenza. Él me ve imperfecto y a la vez comprende que soy digno de felicidad, y se odia por la misma contradicción, por no poder internalizarlo.
Parece la descripción de la persona más desagradable de todas. Pero créanme, me quedo corto.

Lo miré fijo. Con el desdén -lo admito- de la resignación ante lo imposible; él no parece dispuesto a cambiar.
-Sos un boludo-, le dije.
Y se enojó terriblemente, según él porque lo ofendí. Y no fue así, simplemente le dije la verdad; y otra vez me quedé corto.

PD: esta es una entrada que nunca hubiera querido publicar.

1 comentario:

temmpus dijo...

Estoy seguro de que en un radio de 100 metros haya al menos una persona mucho peor que tu hermano. Lo que ocurrre es que con tu hermano vives y llevas viviendo durante mucho tiempo.

También creo que tu hermano sufre mucho, pero no por ello tienes que compadecerte de él, ya que es por su propia causa. Ojalá pudieras hacerle comprender algunos conceptos básicos de la vida.

Siempre he escuchado que para querer a los demás primero tienes que quererte a tí mismo. Sospecho que puede ser parte del problema de tu hermano.

Lo que no se suele escuchar es el cuento entero: cuando quieres a los demás y sientes que los demás te aprecian, te quieres mucho más.

Un abrazo